jueves, 19 de julio de 2018

CASO DEL DR. STRANGER (PARTE 2)


Ese día que conocí a Noelia, la tomé como una paciente más pero cuando empezó a comentarme sobre todos sus problemas, empecé a interesarme en ella, no sé cómo explicarlo, pero logramos conectar de una manera tan amena que me ponía nervioso.

“Doctor, me siento rara y mi vida me gusta, pero no me siento completa”, ella me comenta mirándome fijamente a los ojos, y yo le dije que debía encontrar el problema de su inconformidad y le aconsejé que uno como ser humano debe de encontrar la felicidad.

A veces, nos salíamos del tema principal y empezábamos hablar de otras cosas con ganas de conocernos más, ese día salió el intercambio de números de celulares y así empezó la estrategia del código morse de a pocos.

Ella terminó su consulta y se fue. Yo salí rápido de mi consultorio y decido irme a casa, no quise tomar taxi y me fui caminando por toda la Av. Canadá, me sentía medio pensativo y la figura de Noelia estaba en mi mente invadiendo mis principios de esposo fiel.

De pronto, suena mi celular y era un mensaje de ella con ese “Hola, ¿Cómo estás?” y yo me sorprendí mucho porque no tenía ni idea que ella me iba a hablar, estaba en la duda de responderle, pero mis ganas de conocerla hicieron que le respondiera. “Hola, bien y…¿tú?”, desde ahí empezó a cambiar todo y no pensé que me empezaba a involucrar en una situación prohibida, durante todo el camino hablaba con ella y era como si los minutos pasaran y pasaran y no me había dado cuenta de la hora, con decirles que había ido a una tienda para tomar una gaseosa mientras seguía escribiéndole con ella, mi mujer me llamaba y no le contestaba, estaba crítica la situación porque al no contestarle, pues sabía que iba a venir la guerra mundial por llegar tarde a casa, no me importó y seguía caminando y conociéndola aunque sea por celular. Cuando llegué a casa, gracias a Dios que mi mujer no me interrogó, se creyó todo el cuento que le metí sobre mi trabajo y los pacientes locos que venían a mi consultorio, me comprendió y nos echamos a dormir.

Al día siguiente. Ella me comenta que sigue teniendo dudas con su existencia, yo trato de apoyarla y no voy a negar que me gustaba cuando ella venía a solicitarme “AYUDA”, pero al tratarla y tener esas conversaciones tan buenas con ella, pues sentía que me miraba raro, yo trataba de no hacerme ideas pero a veces, solo a veces su mirada se conectaba con la mía y no voy a negar que me ponía la piel de gallina ya que un bicho raro me picaba cada vez que ella me hablaba tan dulce, sencilla y con una sonrisa seductora.


Aún estoy empezando a conocerla, ¡lo sé!, pero ella hace que yo tenga sentimientos encontrados y no niego que a veces eso me pone demasiado mal, pero trato de disfrutar los momentos con ella de manera tranquila sin obligarla nada.

Luego de terminar la consulta, ella se va otra vez y pasando dos horas, me manda un nuevo mensaje al celular, me daba ciertas indirectas y una de ellas era que la tenía que apoyar y me propuso encontrarnos en una cafetería para poder tocar el tema, pues ella aún sentía que no andaba bien y que necesitaba más de mi para ayudarla, lo acepté.

No voy a negar, que me empezaba a interesar, pero no estaba seguro de lo que yo sentía desde que la conocí, estaba en la duda de … ¿me he enamorado o es pasajero? ¿una persona se puede enamorar a primera vista? ..., ni la conozco al 100% para sentir tantas mariposas juntas, pero bueno me las tuve que aguantar, ya que al conocerla en tan poco tiempo no podía confesar ese sentimiento sincero que empezaba a nacer dentro de mí, pero siempre tenía la sensación que ella con su mirada me quería decir algo, pero no podía descifrarlo así que me empecé a acercarme como amigo.

Y llegó el día esperado, engañé a mi mujer diciéndole que tenía consulta y pues ese día era feriado, no sé si me creyó solo agarré mi maletín y me largué de la casa, ella solo me dijo “cuídate y no llegues tarde”, esas palabras de mujer protectora pero bueno me dejé guiar por mis sentimientos así que tenía unas ganas locas de ver a Noelia. Para poder llegar temprano, me tomé un taxi. Yo estaba un poco cansado pero no era impedimento para ir a verla … “Sí, en la noche anterior me había metido tremenda borrachera con mis amigos y estaba con la resaca”, le dije al conductor que tomé la ruta más rápida ya que quería llegar antes que ella, pero cuando llegué a la cafetería, ella me ganó y ya estaba sentada en una mesa esperándome.

La saludé y me correspondió. Luego me dijo si quería algo y le dije que “SÍ”, pedimos dos tazas de café y me pasó algo en ese momento, yo vine con la idea de invitarla como hombre cordial, pero ella se me adelantó y lo pagó, no voy a negar que me sentí algo raro porque nunca en mi vida me había pasado este tipo de cosas, que una mujer me invite, me callé en ese momento y su buena intención me impresionó. Nos acercamos a la mesa y empecé a escucharla, ella me repetía un dato curioso siempre “Doctor, me siento un poco mal, deseo que me ayude, pero no voy a negar que tuve que decirle una mentira piadosa a mi pareja para verlo”, y yo le pregunté … ¿Porqué le mentiste?... y ella respondió, “él es demasiado sobreprotector y como que me manda ciertas indirectas cuando hablo con usted demasiado por el celular”, cuando me comentaba esas cosas siempre me dejaba con varias dudas y me hacía las siguientes preguntas ¿Porqué vino a verme engañando a su pareja?, y ¿Porqué anda tan nerviosa y se pone roja como tomate cada vez que habla conmigo?, todo se me hacía raro, le brinde mis consejos pero ella empezó a soltar algunas cosas de su vida amorosa y empezó a hablar de él y cómo se comportaba con ella, traté de darle calma y le dije que creara una base de comunicación en su relación para que todo solucionara. ¡Sí, tenía que comportarme como el amigo confidente de ella por un momento!, ella se quedó un rato, no pudo quedarse más y yo que le iba a decir para almorzar juntos, pero sabía que ella tenía que volver con el ogro, nos despedimos y se fue. ¡Extrañaré a mi princesa!

De inmediato, fui a la oficina y me llegó otro mensaje de ella diciéndome que le gustaría volver a verme y que lo había pasado genial, que consideraba mis consejos y otra vez me dejé llevar por ella correspondiéndole los WhatsApp, conversando con ella segundo por segundo dándole mi tiempo y espacio toda la tarde, me quedé pensativo y así fue donde me di cuenta que mi corazón me estaba relevando un secreto importante, “Me había enamorado de ella”, y me hice la pregunta, ¿Algún día se lo confesaré?... puntos suspensivos.

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